La seguridad móvil ofreció otra manera de pensar la nube
De Carli sitúa el comienzo en 2022. Los teléfonos ya incluían módulos de seguridad de hardware y entornos de ejecución protegidos. La idea era aprovechar esos dispositivos para procesar tareas de forma protegida en vez de desecharlos, con un punto de partida distinto al de comprar nuevos servidores con GPU.
Es la explicación del fundador, no una prueba independiente de que cualquier teléfono supere a un centro de datos. Plantea un problema concreto: dispositivos distintos deben acreditar su estado y capacidad, y ejecutar un trabajo sin revelar todo su contenido al dueño del equipo.