Sam Williams quiso que recordar resultara más rentable que olvidar
En 2017, Sam Williams y los primeros colaboradores partieron de una debilidad conocida de la web: un archivo suele sobrevivir solo mientras alguien siga pagando a un proveedor para alojarlo y servirlo. Su respuesta fue incorporar los datos antiguos a la propia competencia minera, de modo que la red recompensara a las máquinas capaces de demostrar que todavía conservaban su historia.
Esa decisión cambió la unidad que se vendía. En lugar de alquilar espacio en disco mes a mes, quien subía datos pagaría por un futuro estimado cuando estos entraran en el weave. Arweave llevó la idea a una red principal activa el 8 de junio de 2018 y convirtió cada carga en parte de un registro público que los mineros posteriores tendrían que recordar.
