Conectar órdenes dispersas a una liquidación común
Las primeras aplicaciones de Ethereum desplegaban sus propios contratos de intercambio y reunían liquidez por separado. En 0x, quien creaba la orden —el maker— firmaba un mensaje, y un intermediario de difusión —el relayer— lo almacenaba y distribuía. La contraparte, o taker, enviaba la orden elegida a Ethereum: ambas transferencias se completaban juntas o fallaba toda la operación. El relayer podía cobrar por ayudar a encontrar órdenes sin custodiar los activos del cliente.
Buscar órdenes fuera de la cadena no eliminaba la necesidad de confiar en el contrato de liquidación. Las aplicaciones debían comprobar el código autorizado para transferir activos y el procedimiento para cambiarlo. Cada versión amplió funciones, pero también modificó quién podía intervenir sobre esas autorizaciones.
