Los validadores ejecutan Terra Classic Core, proponen y firman bloques y reciben LUNC delegado. Los tokens depositados ponderan el voto: si quien delega no vota, normalmente sigue la decisión de su validador, aunque puede sustituirla mediante un voto propio. Una infracción del validador puede provocar también la reducción de los tokens delegados como sanción. Los parámetros consultados el 4 de septiembre de 2026 fijaban un máximo de 110 validadores activos, una espera de 21 días para recuperar los tokens tras retirar la delegación y una comisión mínima del 2,5%. Esa consulta no estableció cuántos validadores estaban realmente activos.
Ese día, la interfaz de consulta de la cadena, LCD, mostraba una oferta total registrada por el módulo de saldos de unos 6,45 billones de LUNC y un impuesto de quema del 1,5%. Esa oferta no equivale a la circulación declarada por las plataformas de negociación. El impuesto afecta a las solicitudes de procesamiento en cadena incluidas en sus reglas, no a toda compraventa en una plataforma. El código reparte lo recaudado entre fondos comunitarios, la función de oráculo relacionada con información de precios y la función que destruye tokens. No se quema necesariamente todo el 1,5%.
La gobernanza exigía entonces un depósito de 5 millones de LUNC, siete días de votación, un cuórum del 40%, más del 50% de votos afirmativos entre los contabilizados y un umbral de veto del 33,4%. Las facultades de ejecución de cada módulo permiten aplicar los cambios de parámetros que admite el sistema. Una actualización del software, en cambio, requiere que los responsables de mantenimiento publiquen el código y que los validadores lo instalen. El procedimiento v14.2 muestra esa separación: la votación programa una detención a una altura de bloque y los operadores sustituyen el programa ejecutable antes de reanudar el consenso.